sábado, 24 de septiembre de 2016

Mi Verdad

Casi un año pasaba. Ni siquiera  había ilusión por escribir, me había dejado arrebatar lo que fui, desde ese primer dia, tuve que fingir, tuve que pretender que era alguien que no soy.
No es que toda mi vida haya sabido quien era, pero al menos lo que hacía era de corazón, nadie me calló, nadie me detuvo, por eso tome pésimas decisiones sí, pero eran mías, totalmente mi culpabilidad.
Siempre he sabido que no soy mala escribiendo, siempre he sabido que puedo lograr lo que yo quiera, así que sacrificar mi esencia por un sueño, a pesar que fue mi decisión, debí haber hecho caso cuando decidí no seguir y aun así me deje llevar por ti.

Desde niña en mi etapa escolar fui buena para memorizar, muy buena, elegida siempre para interpretar poemas y saludos a la bandera, más adelante se convirtió en un don, que se volvió tortura contigo, que sos inútilmente selectiva con los recuerdos, un fastidio.

Sabia quién era él, sabía que era él, vos me lo dijiste desde el primer dia, esas primeras conversaciones cibernéticas fueron testigo de tus confesiones; Yo sabía, que significaba para ti.
Así que cuando estallo el drama, para mí solo fue una "crónica de muerte anunciada”, era obvio que si había un elegido seria él.

Ojala hubiese sido solo eso...

Mi ceguera no ha sido tema nuevo, desde los 10 años tuve que usar lentes, genético, gradual, pero la ceguera mental llego a los 24, cuando pretendí que lo que vi no era real, que lo que leí no era real, que lo que escuche no era real, y vamos, que de sordera nunca me diagnosticaron.

Strike one... Bienvenida al club que nunca quisiste pertenecer, ¡ay! el lamentable club de las segundas oportunidades con beneficio de total confianza. Que hice cosas estúpidas en mi vida, es que es bien sabido, pero que esa fue la peor no queda duda.
 Quisiera aclarar que sí, la culpa es mía, por dejarme manipular, y que sí, quiero dejar un manifiesto muy importante, el amor aparte de ciego es terco, recuerden eso ya que es esencial para lo que sigue.
Pues sí, vinieron cosas peores cual profecía. 

Días de 2015. Si alguna vez yo tenía que terminar de madurar, tal naranja en huerto, era ese año. No hay nada más rico y doloroso al mismo tiempo que enfrentar ese hermoso y cruel momento de madurar. Puede ser una muerte, puede ser perder trabajo, perder oportunidades, pero que es lo que necesitas que te pase no hay duda. Yo soy de los que creen que uno muere en ocasiones en la vida, y que las decisiones te hacen sufrir pequeños decesos, por algo no sos el mismo después de tomarlas, y según su dificultad, es el grado de lo que te matas.


Viví un infierno personal, de esos que te queman y te sale otra piel, y tal como el fénix salí de mis cenizas con un empuje que ni un dragón me alcanzaba, había lo necesario : esperanza, convicción, un plan; Pero, como me lo demostró la vida, no es como y cuando quieras, sino es como sea mejor para nosotros. En el mejor mes del año la vida me enseño lo segundo mejor que pudo enseñarme: No te fíes de nadie.

En mis fiestas de cumpleaños, y aun ahora, odio que exploten un globo, esa sacudida inevitable, ese pánico que te recorre la medula.
Ese fastidio de que exploten un globo, es igual que cuando te rompen el corazón, y si, también lo odio.

Vi cada fotografía, cada video, cada oración, con la misma cara de odio que en mi cumpleaños veía a quien exploto el globo, ni siquiera sale el llanto de la rabia, es odio puro, de ese que solo puedes sacar con la furia.
Si, la misma cara que me veías hacerte cuando mentías a mi cara, la misma cara con que escuche tus engaños, la misma que tengo ahora al escribirte, la misma con la que me dijiste no sé porque lo hice y ya está, creyendo que eso valdría con alguien que te conoce más que tu madre.

¿Cuándo será el dia en que nos llevemos 3 años?

Si uno no lucha por su vida, nadie más lo hará, nadie te va a llevar a la grandeza, uno mismo debe decidir su camino.
Y yo soy quien soy, la que al menos las decisiones son de ella y toma su responsabilidad, la que no negara nunca sus acciones, no las esconderá, porque al menos yo vivo con la convicción de que las cosas no se perdonan por rezar, sino por demostrar que uno vale la pena.

Soy, lo que quiero ser.


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