Caminemos hacia Cartago.
Solo caminemos y dejemos que el pasado forme una pelicula
ante nuestros ojos.
A las 7 en las ruinas borrachos de recuerdos de alcohol y
vino. De vodka y Tampico.
Caminemos hacia los Angeles y recordemos cuando íbamos al
Bar.
Cuando lo único que importaba era tener plata para la
entrada.
Que la noche era nuestra sin temor ni pena.
Cuando los sueños de tener el amor perfecto fantaseaban en
manos que no calzaban.
Caminemos hacia la licorera y riamos de aquellas anécdotas de
15 de setiembre, cuando en un tambor se concentraban mis sueños de un mundo
perfecto.
Al final ; Camino hacia Lumaca , con ella en mis brazos sintiendo su perfume que me hace volar alto, que me hace querer parar de caminar y vivir en sus labios.
Mirando su rostro perfecto
sacado de mi cuento del Dulce Reino.

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